Manabí cuenta con un jefe policial con experiencia y resultados positivos para la provincia

Conocedor de lo positivo y negativo de Manabí, el coronel Romel Tapia, se desligó de su cargo como jefe de la Policía Judicial en la provincia para asumir, en el mismo territorio, el cargo de comandante de la subzona. Su visión permanente se enfoca en el trabajo en conjunto entre Policía Nacional, autoridades y ciudadanía.

“Manabí es una provincia de mucha diversidad, en todo sentido. Pienso que con el equipo humano y tecnológico realizamos un trabajo positivo dentro de la Policía Judicial, logramos identificar grupos que tenían en zozobra a la población, se desarrollaron actividades con personal de investigación, se coordinó con Fiscalía, con entidades públicas y privadas. Incluso se crearon las primeras reuniones de la Mesa de Justicia donde se coordinaban las labores”, dijo el uniformado.

Resultados obtenidos     

Tapia llegó el 20 de mayo del 2014 a la Policía Judicial de Manabí y en julio del 2015 asumió, de manera titular, el cargo de la subzona Manabí.

“Durante ese tiempo desarticulamos 54 organizaciones delictivas, cuando hablo de una organización delictiva, me refiero a más de tres personas que tienen una especie de staff, responsables de manejo del personal, logístico, planificación, que mantienen objetivos  comunes para cometer un delito. De esta cifra, 25 fueron en el periodo de mayo a diciembre del 2014 y 29, de enero hasta julio del 2015”, resaltó.

En ese mismo tiempo, se decomisaron 435 armas de fuego, se realizaron 229 operativos ordinarios, 116 extraordinarios; se aprehendió a 597 personas por boletas de captura y en flagrancia se detuvieron a 2.642 personas, que fueron puestas a órdenes de la Autoridad competente. También se recuperaron  277 vehículos y 108 motocicletas.

“Los resultados nos muestran la gran productividad  que se efectuó en este periodo y espero que mi sucesor, el coronel Mario Cerda, jefe actual de Policía Judicial en Manabí, pueda superarnos y para eso, en el cargo de jefe de subzona, estaré para apoyarles, con el respaldo del coronel Pablo Aguirre, comandante de la Zona 4, porque seguiremos trabajando por la seguridad ciudadana”, destacó.

Tapia enfatizó que en este proceso, la ciudadanía ha sido fundamental, al brindar la información necesaria.  “Los medios de comunicación también juegan un papel importante en la seguridad, porque ellos difundieron no sólo el trabajo operativo, sino las labores preventivas y brindaron recomendaciones a la ciudadanía, con lo que la percepción de seguridad en Manabí mejoró”, acotó.

Su nuevo cargo

En la actualidad el servidor policial mantiene muchas expectativas en su nuevo rol, destacando que es una responsabilidad grande, en la cual la institución debe mantener la parte proactiva.

“Comulgamos con el ejemplo, sin límite de hora, de situación geográfica y climatológica, he estado en lo posible viendo cualquier tipo de hechos. Debemos mantener la confianza ciudadana, a través de la transparencia en el actuar y con ello tenemos que mantener el estricto respeto por los derechos humanos. Esto nos va a permitir ser ejemplo ante la sociedad”, manifestó.

Mérito a la valentía

El coronel Tapia ostenta un diplomado superior en Fundamento de Educación a Distancia e Investigación, una licenciatura en Educación de Adultos y es magister en Educación a Distancia.

Entre otros de los cargos en los que ha laborado dentro de la institución está la de Inspector General de Educación en el Comando Provincial de Pichincha, fue parte de la Dirección Nacional de Migración, estuvo en servicio urbano y en servicio de transito de Morona Santiago. Así mismo, fue instructor en varias escuelas de formación de la Policía Nacional.

El coronel Tapia posee un mérito de valentía por lograr el recate de miembros policiales que se encontraban en el interior de la Unidad de Policía Comunitaria (UPC)  La Basílica en Quito, capturados por varios manifestantes, quienes habían lanzado bombas molotov y un taco de dinamita.

Derechos humanos

Por cursos y designaciones policiales ha visitado Perú, Chile, España, Venezuela, Brasil, República Dominicana, Bolivia, Suecia, Alemania, Italia, entre otros países. En Perú participó como expositor en  un taller internacional denominado “El derecho internacional (e interno)  de regulación del uso de la fuerza y de protección de la persona en situaciones de disturbios interiores” y en Suecia asistió al programa internacional regional de derechos humanos.

Con este último programa logró ser parte del grupo de instructores de derechos humanos aplicados a la función policial de América. Con lo cual, impartió lo aprendido a los jefes de la Policía Nacional del Ecuador quienes acogieron la propuesta y fue aplicada en la institución. “La Policía Nacional del Ecuador, de forma integral es una de las instituciones que menos denuncias y procesos por violación de Derechos Humanos tiene, en América Latina, eso es un logro. No hay que olvidar de que  seguridad ciudadana es sinónimo de desarrollo y educación. Dentro de esto, desarrollé el primer manual de Derechos Humanos y luego fui coautor del segundo manual de Derechos Humanos Aplicados a la Función Policial, que tuvo un tiraje de 40 mil ejemplares entregados a los uniformados”, dijo.

Tapia trabajó en la Dirección de Planificación del Ministerio del Interior, donde fue participe de la creación del Nuevo Modelo de Gestión de la Policía Nacional, en lo que respecta al área de logística de las unidades de Policía Comunitaria.

Su vida

El agente, de 47 años de edad y 28 años de servicio policial, es uno de los coroneles menos antiguos en asumir el cargo de jefe en una subzona y este reto lo mantiene para, como indicó él, salir triunfante.

El gendarme, quien es oriundo de la parroquia El Carmelo en Tulcán, tiene tres  hijos, con quienes comparte mucho el gusto por leer, muestra de ello es el haber creado una biblioteca en casa, con libros de todo tipo. Además les ha inculcado que utilicen la internet para saber qué sucede en el mundo.

Su pasión por ser Policía Nacional la tuvo presente siempre, contó que hace poco su mamá vendió la casa de Tulcán y le dijo que le tenía algo. “Cuando nos vimos me entregó mis dos primeros carros de juguete y saben qué, eran patrulleros. Esos, me los regaló cuando tenía unos 4 o 5 años de edad. Entonces creo que desde pequeño ya sentía la vocación”, finalizó.

Redacción Manabí-Ministerio del Interior.


 

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